El giro en la política económica, marcado por el acercamiento al Fondo Monetario Internacional (FMI), así como la implementación y posterior controversia en torno a la Ley de Amnistía, han generado fricciones en las bases del chavismo






La convocatoria fue hecha por la líder opositora María Corina Machado quien invitó a alzar la voz de manera simultánea en todo el mundo






Chevron, la última gran petrolera estadounidense con presencia operativa en Venezuela, enfrió este viernes las expectativas de una expansión inmediata de capital. El consejero delegado de la firma, Mike Wirth, condicionó la inyección de nuevos recursos a la observación de "progresos" adicionales en el entorno de negocios del país suramericano.
Durante una llamada de resultados con inversionistas, Wirth admitió que existen "indicadores de desarrollo positivo", pero subrayó que todavía persisten incertidumbres críticas sobre las condiciones fiscales y los mecanismos de resolución de disputas.
Actualmente, la empresa se limita a reinvertir su propio flujo de caja para mantener la operatividad de sus activos. "Necesitamos ver más avances antes de poner más capital a trabajar", sentenció el ejecutivo.
La postura de Chevron surge en un contexto de recomposición de la industria tras la intervención militar de Estados Unidos en enero pasado. Pese a que la administración de Donald Trump ha instado a las energéticas norteamericanas a liderar la recuperación del sector, la cautela corporativa prevalece ante la fragilidad del marco jurídico.
A mediados de abril, Chevron consolidó un intercambio de activos con el Gobierno venezolano para expandir su huella en los yacimientos más importantes de la Faja del Orinoco. Esta presencia ha sido clave para que Venezuela lograra elevar su producción en marzo por encima del millón de barriles diarios, una cifra en la que las empresas conjuntas de Chevron y Pdvsa aportan cerca del 25% del total.
A diferencia de gigantes como ConocoPhillips o Exxon Mobil, que abandonaron el país en 2007 tras las nacionalizaciones de Hugo Chávez, Chevron ha optado por una estrategia de permanencia que ahora busca garantías de estabilidad para escalar sus operaciones.









